6 | 2015
Madrid, traces et tracés (1950-2000)

Une ville est un discours adressé à soi-même et aux autres. Elle cumule autant de récits que de cicatrices, autant de cicatrices que d’histoires, autant d’histoires enfouies dans son sol, dans les traces laissées par des occupations antérieures, par les usages privés, les topographies sentimentales, personnelles et collectives. C’est un complexe, pour employer le langage de la chimie, autrement dit une combinaison de récits qui s’assemblent en un discours unique. Ce document recueille les travaux présentés lors de la réunion scientifique internationale « Madrid, traces et tracés », organisée par Serge Buj à l’UFR Lettres de l’Université de Rouen, le 20 février 2015, avec le soutien du Laboratoire ERIAC.

Couverture de

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La lengua de siempre y de todos en los pregones de Tierno Galván

José Vicente Lozano


Résumés

Enrique Tierno Galván, personnalité formée pendant le franquisme, s’est toujours proclamé marxiste. Premier maire de Madrid élu démocratiquement après la dictature, il fut privé de sa chaire par le régime et fut l’une des pièces maîtresses de la construction de la démocratie postfranquiste. En se fondant sur le corpus des vingt et un bans municipaux (Tecnos) rédigés, proclamés et lus par Tierno Galván lui-même et en le soumettant à une étude lexicométrique, l’auteur examine les moyens utilisés par le Maire pour recréer une langue apparemment archaïque et traiter d’affaires courantes tout en restant à la portée du très grand public.

Enrique Tierno Galván, una personalidad formada durante el franquismo, reivindicó siempre su marximo. El régimen le privó de su cátedra. Fue el primer alcalde elegido democráticamente después de la dictadura y uno de los hombres claves en la construcción de la democracia posfranquista. Apoyándose en el corpus de los veintiún bandos municipales (Tecnos) redactados, proclamados y leídos por el propio Tierno Galván y sometiéndole a un estudio lexicométrico, el autor analiza los procedimientos utilizados por el Alcalde para remozar un idioma aparentemente arcaico y tratar de asuntos de la vida corriente, lo que le pone al alcance del hombre de a pie.

Texte intégral

1En este trabajo, antes de pasar a un forzosamente limitado análisis de un corpus previamente establecido (lexicométrica y diasistemáticamente, en diacronía), presentaremos primero, someramente, la figura de Enrique Tierno Galván, mezclando sus dichos y hechos. Y para ello comenzamos haciendo nuestras las palabras de Raúl Morodo, quien según nos dice convivió con él “durante más de treinta años”:

(A1) No es fácil hacer una semblanza de Enrique Tierno Galván (Madrid, 1918-1986), madrileño y de vivencias nostálgicas de castellano viejo, soriano [...]. Ni fácil descubrir su compleja personalidad, ni la sistematización de su actividad intelectual y política1.

2Como nos cuenta Juan Pedro Esteve, Enrique Tierno Galván, hijo de un “exmilitar superviviente de la guerra de Cuba” y nieto por parte de madre de “un modesto caminero de Obras Públicas”, nació el “8 de febrero de 1918, en el número 4 de la calle de Calvo Asensio” perteneciente por aquel entonces “al distrito de la Universidad y en la actualidad al de Chamberí. Esto es debido a que […] los distritos de Madrid estaban distribuidos de manera radial, a modo de hojas de una margarita”:

(A2) Como tantos y tantos españoles, […] tuvo una “patria grande” y “una patria chica” […] fue Madrid una de las ciudades donde desarrolló su vida pública […]. Pero siempre conservó el recuerdo de la tierra de sus antepasados, Valdellano de Tera, […] a unos treinta kilómetros de Soria2.

3También recurriremos en este trabajo, entre otras, a la imagen que nos daba de Tierno el novelista don Manuel Vázquez Montalbán en su controvertida Crónica sentimental de la transición (cómo no iba a ser controvertida si el mismo autor la tildaba de sentimental). No en vano, se escogió una anécdota de la vida de Tierno como portada de la novela:

(A3) Don Enrique Tierno Galván era uno de los lujos espirituales de la transición. Formado para ser primer presidente de la III República, acabaría su carrera siendo el mejor alcalde de Madrid y un académico del bando municipal, y su imagen estará ligada para siempre a la teta izquierda o derecha según se mire, de Susana Estrada, la reina del destape integral, junto a la que posó en un guateque parademocrático. Y es que Madrid había cambiado mucho y empezaba a alzarse de puntillas para medir su estatura cultural con Barcelona, la capital de anteriores renacimientos3.

4Era pues, nuestro egregio personaje, un numantino de Chamberí, parafraseando anacrónica, pero también panhispánicamente el título del primer epígrafe de Esteve4. A pesar de todo, en opinión de Raúl Morodo poco sabemos de su familia, su infancia y su adolescencia:

(A4) Es cierto que en su autobiografía, Cabos sueltos, cuenta algunas cosas, no muchas, de aquella época, pero hay que tener en cuenta que en esta obra Tierno mezcla, como artificio literario, ficción y realidad. [...] Al margen de lo que por estas razones, insinuase o inventase, Tierno […] de familia modesta (sus padres se llamaban Alfredo y Julia), vive en un piso en el barrio de la Prosperidad, estudia en el instituto Cervantes madrileño, ingresa en la Universidad en 19345.

5Enrique Tierno Galván pertenecía a la élite intelectual formada durante el franquismo. Fue privado de su cátedra, en 1965, no obstante la lengua le tomó la revancha al régimen que quiso descatedrar a Tierno, puesto que este pasó a la historia con el sobrenombre de “El viejo profesor”, como se le conoció en vida:

(A5) Tierno llega a Salamanca en octubre de 1953 […]. Tierno tiene treinta y cinco años y yo dieciocho. Por supuesto, él ya representaba mucha más edad: desde muy joven pareció mayor y simuló ser mayor. Descubriríamos por azar, y con sorpresa su fecha de nacimiento y constituiría un tema de conversación permanente entre las personas de nuestro grupo. Familiarmente, por el evidente contraste entre la realidad y la apariencia, le bauticé VP (viejo profesor), apodo que a él no le disgustaba y que, más tarde, se generalizará, haciendo incluso fortuna pública. En verdad, más que viejo, porque siempre tuvo una espléndida vitalidad y ánimo joven, Tierno era y quería ser antiguo6.

6Ese régimen, en vigor desde 1939 hasta 1975, que ignoraba por completo lo que significa libertad de cátedra, era un régimen que alardeaba de haber mantenido en paz al país durante 40 años, y de lo cual sus defensores siguen alardeando:

(A6) Este Movimiento reivindicará, de manera pacífica y creativa, un régimen político donde impere de nuevo la justicia, la honradez, la libertad, la prosperidad, la concordia y la paz… como la que creamos en España durante 40 años bajo la dirección de nuestro Jefe de Estado, Francisco Franco7.

7No obstante, si echamos cuentas, eso no fue cierto, y menos aún en Madrid, donde se terminó la Guerra el 1 de abril de 1939, como es bien sabido, y donde se celebró el 19 de mayo el primer Desfile de la victoria, en el que, según el Noticiario Español:

(A7) El Caudillo, acompañado del general Saliquet, atraviesa Madrid, entre las aclamaciones de una multitud que desde la madrugada invadía las calles de la capital8.

8Aunque como reflejan las imágenes de ese reportaje, en dicho desfile no sólo hubiese madrileños, sino también la fidelísima Guardia mora, la banda de los Carabinieri, cuadros nazis que no llevaban en su manga la Cruz de Santiago, precisamente, o personalidades no cristianas, como Si Hamed Gammía9, Gran Visir del Protectorado marroquí, y tampoco podía faltar el que era entonces embajador francés, desde el 2 de marzo de 1939.

9Lo que sí es cierto es que, en el 64, sí que supieron contar los franquistas madrileños, al pregonar iconográficamente sus veinticinco años de “paz”, aunque fuese una paz sin mayúsculas, contradiciendo la tipografía de los carteles creados por el grafista Julián Santa-María que se podían encontrar a orillas de las carreteras españolas, con motivo de dicha celebración10. Una acepción confusa del término “paz” para muchos de los que compartieron, compartían o siguen compartiendo las ideas de ese “Movimiento” que no puede alardear tanto de pacífico: apenas muerto el general Franco, unos individuos afines sin duda a ideas semejantes lo demostraron metralleta en mano, el 24 de enero de 1977:

(A8) Lo que se conoce como la matanza de Atocha es el asalto criminal que tres pistoleros de extrema derecha hicieron a un bufete de abogados de la madrileña calle de Atocha. Era un despacho laboralista de CC OO, […] la España de entonces, en el principio de la Transición, era una sociedad enardecida y entusiasta. Ese generoso entusiasmo hizo que aquel 24 de enero de 1977 los laboralistas de Atocha se encontraran todavía a las diez de la noche en el despacho, a punto de empezar la última reunión del largo día y masticando un bocadillo apresurado porque no tenían ni tiempo para comer. Fue entonces cuando los pistoleros llamaron a la puerta. Reunieron en una habitación a las nueve personas que quedaban en el piso y las ametrallaron fríamente. Murieron cinco: Francisco Javier Sauquillo, Luis Javier Benavides, Serafín Holgado y Enrique Valdevira, abogados, y Ángel Rodríguez, el conserje. Sobrevivieron cuatro, tan espantosamente heridos que los asesinos les dieron por muertos: los también laboralistas Dolores González, Miguel Saravia, Alejandro Ruiz y Luis Ramos11.

10Y Tierno sería uno de los impulsores de la reacción democrática y pacífica que cuajaría en la manifestación pública de por lo menos cien mil madrileños:

(A9) El martes 25, Suárez se reúne con Pedro Rius, presidente del Colegio de Abogados, E. Tierno y J. Ruiz-Giménez para tratar las honras fúnebres. […] El miércoles 26, otros cien mil madrileños, bajo un frío polar y la ira contenida hasta extremos insospechados rinden el último adiós desde la sede del Tribunal Supremo a los abogados comunistas asesinados12.

11Y puesto que una imagen vale más que cien mil palabras que no quisieron verbalizarse, remitimos a la foto publicada por El País veintiocho años más tarde, para ilustrar los acontecimientos referidos13.

12Desde un punto de vista epistemológico nuestros análisis lingüísticos se inscriben, como ya dicho, dentro de la diasistemática, pero también dentro de la lingüística del significando, considerando la perfecta identidad entre significante y significado: el significado de un único significante es en sí también único y ha de concebirse como una abstracción de lengua con una carga semántica tan potente que le permite adquirir toda una serie de valores semánticos discursivos de los que a menudo dan cuenta las acepciones de los diccionarios. Así la PAZ de los carteles del 64 (véase nuestra nota a pie de página no 12) no concuerda plenamente con ninguna de las acepciones del vocablo en el DRAE (2001), ni siquiera con la primera de ellas:

(A10) 1. f. Situación y relación mutua de quienes no están en guerra.

13Y lo más notable es que no coincide en absoluto con la quinta acepción del mismo diccionario:

(A11) 5. f. Reconciliación, vuelta a la amistad o a la concordia. U. m. en pl.

14Durante esos 25 años, madrileños y españoles no estaban en guerra, pero no se trataba de una “relación mutua”, y menos aún de “reconciliación, vuelta a la amistad o a la concordia”, puesto que a algunos, y no pocos, no se les dejaba en paz, siguiendo el sentido académico de la consabida expresión:

(A12) dejar en ~ a alguien. 1. fr. No inquietarle ni molestarle.

15Se trataba de una paz armada y represiva, en definitiva una paz más que minúscula, que se confundía con la “victoria”, celebrada hasta que fue posible desde ese primer desfile al que ya nos hemos referido. El mismo Tierno, en la síntesis que figura en el índice de su autobiografía, matiza con sagacidad, y nos dice más clara y llanamente lo que se produjo a raíz de ese mes de abril de 1939:

(A13) La rendición. Casi empieza la paz. La primera represión14.

16Esa fue la suerte de muchos madrileños de la época, como ilustra Raúl Morodo al referirse a uno más de ellos, cuyo nombre de pila era Enrique:

(A14) en Madrid, en el campo republicano, participa en la Guerra Civil. Sufrió, como muchos, una depuración política, probablemente unas semanas o meses en un campo de concentración, y reanudó más tarde los estudios de Derecho y comenzó los de Filosofía y Letras15.

17Unos tiempos oscuros que duraron decenios y que la pluma de Tierno resumió con agudeza y arte de ingenio, y una mirada al mismo tiempo retrospectiva y prospectiva tratándolos de: “remotos males y querellas” (véase A17, infra).

18La paz concebida por Tierno es de corte bien distinto, más ambiciosa, y en perfecta adecuación con una u otra de las distintas acepciones del vocablo paz en el diccionario académico, como reflejan las siete apariciones de la palabra en sus pregones municipales, tratándose por ejemplo de la paz cívica (contra el ruido y las molestias urbanas):

(A15) No faltan tampoco quienes hablan con voz estentórea, gritan o anuncian mercancías, o tocan instrumentos musicales sin el debido y solícito recato, molestando a quienes duermen, sobre todo en las horas de descanso que corresponden a la siesta. Por cuya razón, velando por la paz y sosiego de esta Villa, encarezco a sus habitantes cuiden de su comportamiento para no añadir a las molestias y congojas, que toda ciudad grande ocasiona, las que nacen de la mala educación y poco civismo16.

19O de la feliz paz política a nivel nacional, ganada en la concordia constitucional haciendo un llamamiento a manifestaciones pacíficas en las antípodas de la otra paz (cf. nota 12), impuesta y coercitiva; nótese el magistral empleo de los epítetos ternianos, alterando a menudo el orden de palabras de colocaciones trilladas por el uso, como manifestación pública y manifestación pacífica:

(A16) Afrentoso sería para los vecinos de esta noble Villa no concurrir en legítima emulación con los de los demás pueblos, villas y ciudades de nuestra patria, a hacer pública y pacífica manifestación, como requieren las buenas costumbres y el decoro público, de amor y entusiasmo por nuestra Constitución, modelo excelso entre cuantos existen de cuáles han de ser las normas mejores para conseguir la paz y la felicidad de los hombres y de los pueblos17.

20Una paz democrática, respetuosa, cordial y al mismo tiempo intransigente con la reacción involucionista y que el Alcalde de Madrid, en los inciertos días que siguieron a la intentona18 del 23 F, defendió como el que más, incitando a los vecinos de su ciudad a manifestarse por ella:

(A17) Esta Alcaldía Presidencia espera de los vecinos de esta Villa y Corte:

Que su altísimo ejemplo cívico no se empañe ni un momento por testimonios de rencor, vituperio o recordación importuna de remotos males y querellas, ya que lo que importa es la común y recíproca confianza del vecindario entre sí, y la de todos en las instituciones políticas y sociales de la democracia instituida por nuestra Constitución. Espera, asimismo, esta Alcaldía Presidencia un comportamiento impecable, por parte de los manifestantes, guiados por el respeto a la ciudad y a cuantos bienes públicos en ella existen, con la seguridad de que la mencionada manifestación transcurrirá en paz y en los términos que la educación urbana, el mutuo respeto y el orden público exigen.

Confiando que así ocurra, madrileños, ¡Viva la Libertad!19

21Así como la sana, alegre, amorosa y regalada paz navideña tradicional, opuesta al bullicio, al gentío y al tráfico excesivo que conlleva el periodo navideño en la gran urbe, y que también altera la paz referida en (A15):

(A18) Cuya sea la razón por la que durante los días de Navidad es mayor el tráfico callejero y más complicado y dificultoso el movimiento en la vía pública de carruajes y peatones está en la mente de todos: La sana alegría que durante estas fechas invade al vecindario, el compartido deseo de obsequiarse con presentes de paz y de amor, la multiplicación de visitas domésticas, el auge de la actividad comercial y el mayor tiempo de asueto, con el consiguiente aumento de esparcimientos y distracciones públicas y privadas, llevan consigo un uso desacostumbrado de la vía pública, especialmente pernicioso para la común tranquilidad, en cuanto se manifiesta en la desmedida abundancia de vehículos movidos a motor que sobrepueblan las calles de esta Villa20.

22Festividades que entroncan con las no menos alegres fiestas municipales y recuperadas de San Isidro, en un Madrid que años atrás había perdido sus verbenas, que solo quedaban fosilizadas en títulos y películas fomentadas por el régimen anterior, en la línea de una “España de fandango y pandereta”, utilizando la expresión consagrada por Antonio Machado, con motivos procedentes del sur de la península:

(A19) Estas grandes fiestas, bajo el nombre de tan singular Santo, son famosas en toda España y de toda concurren aquí forasteros, a los que llamamos “isidros”, que vienen a compartir con nosotros esos días de alegría, de paz y de maravilla, pues maravilloso es, en este mundo inquieto y, a veces desquiciado, que haya ciudad que promueva tan alegres y gozosas fiestas21.

23También la paz internacional, a nivel mundial, aparece reflejada en los discursos de Tierno, con ocasión de un evento representado por unas siglas bárbaras como FITUR, para designar a la feria del turismo de 1981 y 1982, celebrada por aquel entonces en la Casa de Campo, vector pacificador y vehículo de conocimiento y entendimiento entre pueblos y naciones:

(A20) Agréguese que viajar instruye y educa, de modo que las relaciones entre los ciudadanos del mismo o diferente Estado, a través del Turismo, es fuente inagotable de enseñanzas y transmisión de cultura, que contribuye poderosamente al mejor conocimiento y la paz entre los pueblos.

(A21) Séanos, pues, lícito decir que el turismo o, lo que es igual, la concurrencia cuidadosamente ordenada de viajeros que, conducidos por la curiosidad y el placer, visitan nuestra patria, es hoy provechoso e insustituible caudal de abundantes bienes tanto para el espíritu, en cuanto fomenta la paz y el entendimiento entre los pueblos, como para el material bienestar de todos, ya que acrecienta la moneda que nutre las arcas públicas y beneficia a la vez considerablemente a los sujetos particulares de esta monarquía22.

24Los estudios referidos en (A14) los cursó Tierno en Murcia y no en Madrid, doctorándose en 1942, tras la defensa de su tesis (El tacitismo, una contribución al pensamiento político español), bajo la dirección de Francisco Elías de Tejada; en 1944 consiguió una oposición de jefe de negociado en el Ministerio de Educación, en Madrid, hasta que del Manzanares volvió otra vez a orillas del Segura, en 1948, cuando obtuvo la cátedra de Derecho Político en Murcia. Fueron malos tiempos para su bolsillo pero no para su intelecto:

(A22) Don Enrique pasaría parte de la semana sacándose un sobresueldo en Madrid dando clases a aspirantes a entrar en la Escuela Diplomática [...]. Los viajes suponían recorrer media España de noche, y los trenes de la época eran cualquier cosa menos confortables [...], por lo que pretender dormir durante el trayecto era pretender mucho. Así pues, a falta de sueño, buenos eran los libros, y bajo la luz de los faroles de petróleo de los espartanos coches de viajeros de la Renfe de entonces pudo don Enrique adquirir más conocimientos que en cualquier biblioteca o despacho de la Universidad [...] aumentando sus conocimientos de literatura, de filosofía y de leyes23.

25También Raúl Morodo nos pinta a un Tierno muy leído y culto, aunque ello tuviese repercusiones sobre su aspecto físico:

(A23) Tierno era medianamente alto y muy miope, debido a las largas lecturas nocturnas con mala luz, no le gustaba la música, y sí, en cambio, mucho la pintura, el teatro y el cine. Su mayor entretenimiento lo constituían las librerías de lance y los anticuarios. […] Tierno compone sonetos, algo barrocos y algunos satíricos o eróticos.

(A24) No tenía gran biblioteca personal, pero sí, con el tiempo, algunas docenas de buenos libros antiguos: Tierno fue siempre más lector en bibliotecas públicas, Ateneo, Biblioteca Nacional o Facultad24.

26No es de extrañar que con el tiempo, y su insaciable saber de “fino humanista” consagrase “algunos de sus últimos esfuerzos a escribir el hermoso prólogo” de la compilación de dichos áureos de Eduard Valentí25, o que Nicolás Franco concluyese que la entrevista que sostuvo con Tierno fue la más erudita de todas las que realizó26. Las huellas de su saber quedaron también plasmadas en sus pregones, con alusiones a grandes autores de la literatura española y universal (Calderón, Ionesco, Lope, Molière, Sartre, Shakespeare, Tirso, Wilde) y, por antonomasia o mencionándolo explícitamente, a uno de los pilares de la filosofía (Aristóteles, aunque sea para contradecir su misoginia, véase A37 infra).

27Baste un ejemplo extraído del pregón consagrado esta vez a la defensa de un bien cultural, el teatro:

(A25) Hemos gozado así de obras tales como “Las marisabidillas engreídas”, del famoso Molière, “Lo que importa ser don Severo”, del ingenioso Oscar Wilde, “La cortesana cumplida”, del moderno Sartre, y “Las abadas”, del rico y penetrante Ionesco, sin contar a Lope, Calderón, Tirso y tantos otros gloriosos autores de nuestra, en talentos, pródiga España27.

28En 1953, Tierno pidió traslado como catedrático a Salamanca, adonde llega el mismo año, como indicado en (A5) supra:

(A26) Tierno, con su habitual ironía, dirá que la ciudad del Tormes, de lazarillos y tahúres, de clero y toros, expresa y significa “distancia” y, en el fondo, ciudad-iglesia, a diferencia de Murcia, ciudad espesa; y añadiendo que esta distancia, con su frío intenso y largo del invierno y con el calor seco y asfixiante del estío, la convertían en “interesante”. Con su ilusión soriana, pero madrileño real, la dureza del tiempo la conllevaba Tierno con estoicismo krausista y esta distancia le facilitaba su natural aislamiento: distancia en la distancia28.

29Lo cierto es que, desde allí, podía ir en mejores condiciones que antes a Madrid. En la ciudad del Tormes constituyó una asociación europeísta29 junto con su alumno Raúl Morodo, entre otros, por lo que, en 1957, volvería a Madrid en circunstancias adversas durante quince días, como señala el mismo Morodo30: “En la cárcel de Carabanchel, de Madrid, en donde ingresamos él y yo, junto con otros conspiradores moderados”. En Madrid se compró un piso en la calle Ferraz y empezó a frecuentar a otros opositores al Régimen en el entorno universitario de Dionisio Ridruejo, disidente falangista con quien se había encontrado en su breve paso por Carabanchel. A consecuencia de su activismo Tierno tuvo que marcharse por un tiempo a Nueva Jersey:

(A27) En el año 1961 hubo otro período de represalias contra Tierno y gente de su entorno, por lo que se habló con personas del mundo académico para mantenerle fuera de España un tiempo hasta que amainara el temporal, y fue una universidad de los Estados Unidos la que le invitó como profesor visitante de Política y Humanidades entre los meses de septiembre de 1961 y junio de 1962, era la de Princeton31.

30Tierno también será una de las piezas claves de la construcción de la democracia posfranquista, teniendo en cuenta que ya antes de morir Franco se constituyeron dos plataformas opositoras al Régimen32 que reagrupaban a diferentes partidos clandestinos, uno de ellos creado por Tierno. Estos son los datos retenidos al respecto por Diario 16, en su Historia de la transición publicada por entregas:

(A28) Fundó en 1967 el Partido Socialista del Interior, que en 1974 pasó a llamarse Partido Socialista Popular, que es el que forma parte de Junta democrática. En 1977 fue elegido diputado por Madrid. Nombrado presidente de honor del PSOE tras la fusión del PSP y alcalde de Madrid en 197933.

31En la misma Junta democrática se encontraban el PCE, el Partido del Trabajo de España y el Partido Carlista. Al llegar las primeras elecciones democráticas, del 15 de junio de 1977, su partido formó la coalición Unidad Socialista, junto con otros partidos de la Federación de Partidos Socialistas, pero solo obtuvieron 6 escaños (799 376 votos) en el Congreso, frente a los 20 del PCE-PSUC y los 115 del PSOE-PSC (respectivamente con 1 655 704 y 5 229 460 votos)34. Como consecuencia de tal resultado se producirá la referida fusión con el PSOE, de la que trata Tierno en el último capítulo de sus Cabos sueltos:

(A29) Nuestra situación económica era muy mala. Nos pasaba lo que a todas las familias que no han conseguido ascender a la clase dominante, de modo que aunque pertenezcan a la clase dirigente andan mal de dinero […] era imprescindible iniciar las negociaciones para comenzar la fusión. [...] Pensé que no tenía derecho a exigir tanto ni a llevar la tensión hasta el quebrantamiento. En ningún caso sería lícito que por sostenella y no enmendalla permaneciese solo y acabase solo, con daño para mis compañeros y quizás para España, pues la conveniencia de un solo partido socialista tenía peso propio por ser razonable, y ser muy difícil argumentar en su contra35.

32No obstante, Tierno Galván será uno de los diez firmantes de los pactos de la Moncloa, el 27 de octubre de 1977, con los que se allanó el terreno para llegar al consenso necesario plasmado en la Constitución de 1976. Tierno era de ideología marxista, y como indicaba El País del 5 de marzo de 1978, en el acuerdo marco aprobado por el comité federal del PSOE para la fusión de ambos partidos se afirmaba: “El Partido Socialista es un partido de clase, de masas, marxista y democrático”. La fusión se produjo en mayo de 1978. El marxismo de Tierno trasluce en la concepción de su anterior partido:

(A30) El PSP es un partido democrático y, en este sentido, entiende la democracia en tres niveles: dentro de la misma estructura del partido, como vía para llegar a la sociedad sin clases y como principio que debe regir la sociedad socialista en el momento en que se llegue a ella. La democracia es una conquista histórica, que es asumida por el socialismo36.

33Así como en su rechazo de la socialdemocracia, según explica Mario Ruiz Sanz:

(A31) Para Tierno, la socialdemocracia, que ampara y comparte principios de carácter burgués, no es un verdadero socialismo, puesto que elimina y rechaza algunos postulados básicos del mismo al negar la virtualidad de toda posible ruptura con la estructura política, económica y social propia del capitalismo vigente en las sociedades occidentales postindustriales. Las pretensiones concretas de los socialdemócratas, dentro de las democracias actuales, son básicamente de carácter revisionista y reformista, pero nunca realizables a través de acciones propiamente revolucionarias37.

34Del mismo modo que en un escrito, con apariencia de análisis literario, como su ensayo Sobre la novela picaresca, Tierno va a rechazar la existencia de dicho género literario, para considerar todas las novelas concernidas como manifestaciones literarias de la lucha de clases:

(A32) Desde nuestro punto de vista todo es en principio más simple y menos exigente, quizá porque nuestra primera pretensión es más general y parte de un supuesto inexcusable y directo: a saber, la presencia inmediata del proletariado como clase en la novela picaresca. Esto nos permite incluir dentro del género cualquier novela en la cual el proletariado, es decir, la clase o grupo explotado, marginado respecto de las convenciones morales que rigen la convivencia, se ofrece como protagonista, con conciencia de clase y capacidad crítica38.

35De ahí que se pueda relacionar teleológica, ideológica y temáticamente nuestro Lazarillo con el Germinal de Zola o el Oliver Twist de Dickens, por ejemplo, el paso ya está dado por Tierno como vemos en (A32). Ese Tierno que fue amante de las Letras, de los dichos, y de lo dicho, y que también en ciertos aspectos humanísticos creía reconocer a Carlos Marx:

(A33) El propio Carlos Marx sacaba a relucir, de cuando en cuando, el dictum oportuno, a veces en griego, y el lector de su tiempo, con frecuencia adverso, pensaba “es de los nuestros en el orden de la educación; es un académico”. Fue uno de los últimos economistas y sociólogos que citaban bien y de primera mano a los clásicos y esto, como digo, le daba, aunque no quisiera, cierto sello de clase39.

36No obstante el socialismo español fue expurgado de marxismo, como bien es sabido, tras volver Felipe González a la presidencia del PSOE, en septiembre de 1979, e imponerse su famoso eslogan de Hay que ser socialistas antes que marxistas40, contra la voluntad de Tierno, entre otros, y según Javier Cercas, gracias al papel desempeñado por Adolfo Suárez en ese “órdago triunfal de Felipe González”, que:

(A34) en mayo de 1979 había abandonado la dirección del PSOE, en desacuerdo con el hecho de que el partido siguiera definiéndose como marxista, y que apenas cuatro meses más tarde, una vez que el PSOE no acertó a sustituirlo y borró el término marxista de sus estatutos, había regresado a su cargo en olor de multitudes41.

37Un comentario de Vázquez Montalbán42, que no es del todo cierto si se interpreta al pie de la letra, sí que refleja bien, metafóricamente, las consecuencias que tuvo, en lo político, para Tierno lo ocurrido en septiembre de 1979: Felipe González “Pasaba […] en el futuro por encima de un Tierno Galván desterrado a la alcaldía de Madrid”.

38Como ya se ha indicado en (A28), Enrique Tierno Galván fue elegido alcalde de Madrid en 1979, en las elecciones celebradas el 3 de abril. Ese cargo lo ocuparía hasta su fallecimiento, en 1986, lo que le permitió entre otras cosas escribir esa serie de bandos municipales de cuño propio, recopilados en colecciones del propio Ayuntamiento y posteriormente publicados en varias ocasiones por diversas editoriales:

(A35) Uno de los capítulos más recordados todavía hoy de la gestión municipal de don Enrique fueron los famosos bandos promulgados durante sus mandatos. Los concejales o los altos funcionarios le remitían a menudo actuaciones que se debían acometer por el Ayuntamiento, y Enrique Tierno las traducía del áspero lenguaje burocrático de finales del siglo xx a un léxico que parecía de broma o de cartón-piedra peliculero, pero que en realidad se ajustaba como el que más a la ortodoxia gramatical e histórica del idioma castellano43.

39El interés diasistemático de esas obritas es considerable, tanto por relacionarse con un registro diafásico muy marcado y evitado en general (el lenguaje burocrático al que se alude en A35)44, como por mezclar elementos del español contemporáneo y del de otras épocas, con magistral habilidad, como se ha podido percibir cotejando las siete citas de la paz en (A15) - (A21). Qué mejor manera de contribuir a aniquilar los usos y costumbres franquistas que establecer un puente sólido entre la lengua del hoy y la de un ayer que se remonta al antes de la guerra y de la dictadura.

40Estos bandos promulgados y a veces pronunciados públicamente por el mismo alcalde, se hicieron siguiendo una tradición de corte rural en la gran urbe madrileña:

(A36) La práctica de publicar bandos era ya más común en los municipios pequeños que en los grandes, y más asociada a instituciones en vías de extinción como la del pregonero –con su inseparable cornetilla– o la del veredero –especie de cartero a pie de la vieja Meseta– pero el alcalde de Madrid los resucitó y los imbuyó de un vocabulario arcaizante como “experimento de ruptura”45.

41En realidad, el alcalde como orador y comedido profesor universitario no ejercía de pregonero prototípico como indicado en (A36); los bandos que todavía podemos escuchar pronunciados por él mismo están hechos con calma y mesura, llenos de ironía y humor pero pronunciados sin inflexiones de gran relieve en la voz del locutor, como refleja la grabación del pregón del 9 de febrero de 1983 disponible en los archivos en línea de RTVE:

(A37) Aun contradiciendo al filósofo, en el segundo libro de las Éticas, hay que perder la vieja idea de que sea la mujer varón menguado46.

42Con frases pausadas, marcadas ortográficamente por las comas y fonográficamente por los silencios que aparecen en los espectrogramas que resultan de la pronunciación de Tierno, así como con un tono bajo reflejado por la línea azul del diagrama, que no sobrepasa la cúspide de los 177 Hz que se sitúa en la sílaba final del vocativo Madrileños:

43(A38)

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44Aunque llegado el caso, Tierno también pudiera perder la compostura en discursos públicos al margen de los pregones, tanto más cuando se dirigía a los jóvenes con sus propias palabras: “Rockeros: el que no esté “colocao” que se coloque y al loro” 47 (Palacio de los Deportes, discurso dado en el concierto de rock de la 3ª Fiesta del estudiante y la Radio, el 29 de enero de 1984)48. De ahí que no sea de extrañar que con toda simpatía y afecto “se le devolviera la pelota” con términos de la misma índole, como por ejemplo, en la fiesta oficial del estudiante y la radio del año siguiente (16 de marzo de 1985):

(A39) Mención especial : colega universitario, concedido al alcalde de Madrid, don Enrique Tierno Galván, por lo bien y rápido que se lo monta con la movida universitaria…49

45En este trabajo, gracias al corpus de 21 bandos municipales, publicados por Tecnos50, a partir de un estudio lexicométrico aplicado a un total de 10 564 unidades51 (excluyendo los títulos, encabezamientos y firma de cada bando) hemos seleccionado las lexías simples y complejas que nos han parecido dignas de interés, para dar cuenta del idiolecto de Tierno reflejado en estas producciones escritas originales e imposibles de catalogar genéricamente, teniendo en cuenta el sello terniano que impide circunscribirlas a un lenguaje puramente administrativo o literario, en sentido amplio, ensayístico, periodístico o novelesco, con fines tanto narrativos, como didácticos o exhortativos, y que no obstante presentan unas calidades estéticas y una riqueza léxica y morfosintáctica considerables, dignas de estudio por los especialistas del análisis lingüístico o literario, especialmente desde una perspectiva diasistemática o contrastiva diacrónicamente. Alguno de los comentarios del prologuista de sus pregones, Fernando Lázaro Carreter, autor de El dardo en la palabra, nos permiten vincular en parte los bandos ternianos con prácticas lingüísticas de grandes autores del Siglo de las Luces:

(A40) El ilustrado le sale en estos bandos docentes, amablemente didácticos, hasta en el estilo. Hubo varones dieciochescos, aguerridos reformadores, que propugnaron, sin embargo, un casticismo arcaizante en la expresión. Así, Luzán lo consideraba virtud; Iriarte recomendaba venerar los usos antiguos; y a Forner lo acusaban de “chochear con ancianas frases”; se llamó magueristas, por burla, a estos supuestos partidarios del maguer frente al aunque. Tierno, por supuesto no milita en esa tropa, porque ha llovido mucho desde entonces, pero un delgado vínculo lo junta a ella: bastante para verlo como ilustrado del presente siglo52.

46Desde una óptica heredada de Martinet y de Pottier53, metodológicamente hemos distinguido las unidades que contienen un lexema de las que se corresponden con gramemas independientes en sentido amplio (determinantes, conjunciones, preposiciones, pronombres y la mayoría de los adverbios) así como las formas de los principales verbos fundamentales (dar, deber, estar, ir, haber, hacer, ser, tener, venir). Al mismo tiempo, conformes con principios de la lingüística del significando, hemos considerado como lexemáticos algunos significantes polifuncionales que podrían aparecer en el contexto como sustantivos o como adverbios (bien, mal), o como adjetivos (mayor, menor), o incluso como una de las tres categorías (mejor, peor):

47(A41) Total de formas léxicas

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48Hemos procedido a la lematización de las palabras lexemáticas más frecuentes, lo que nos permite ver que con sus 880 unidades el 17,33 por ciento del total de 5 058 palabras con lexema se concentra en cuarenta y una de ellas:

49(A42)

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50Se observa que ninguna de esas palabras es arcaica, y que con ellas nos podemos hacer una buena idea de las temáticas abordadas por Tierno en sus pregones, así como de las nociones y principios ideológicos que privilegiaba el insigne alcalde.

51La palabra Villa aparece en 73 ocasiones, con mayúscula inicial, para referirse a Madrid, lo cual no es de extrañar al tratarse de una ciudad cuyo ayuntamiento está alojado en La Casa de la Villa, y en la que no faltan topónimos en los que se alude a su viejo régimen jurídico como tipo de población, como La Dehesa de la Villa, por ejemplo; lo que recoge la acepción segunda del DRAE : “Población que tiene algunos privilegios con que se distingue de las aldeas y lugares” (§ Villa). La acepción segunda del María Moliner es más explícita al respecto:

(A43) Designó primero un pueblo pequeño y luego una *población más importante que un pueblo. Ahora se emplea, por motivos históricos, en la designación de algunas poblaciones, tanto grandes como pequeñas: “La villa de Madrid”.

52Admyte nos ofrece 7 728 casos de la palabra villa frente a menos de la mitad de ciudad (3 614). La base de datos CORDE (desde los documentos medievales hasta 1985) nos da como resultado 2 105 casos en 709 documentos de la colocación villa de Madrid concentrados en el Siglo de Oro, con el reparto siguiente54:

53(A44)

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54A lo que se añaden 704 casos en 142 documentos con mayúscula inicial, a lo Tierno Galván:

55(A45)

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56Pero el análisis lexicométrico permite contrastar las colocaciones preferidas por Tierno a la hora de referirse a su villa, a través de circunloquios, en general:

57(A46)

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58Lo más usado es la alusión a la villa, precedida del demostrativo esta que inscribe al sustantivo en el universo del locutor, a través de la deixis: el alcalde se dirige a sus conciudadanos desde su villa (a, d, e, g, i, j, k, totalizando 51 casos), y precisamente el determinante posesivo nuestra escogido en tres ocasiones marca la identificación de Tierno con sus conciudadanos por compartir ciudad. El léxico no deja de ser estándar (con la excepción del adjetivo populosa y del superlativo irregular antiquísimo), pero esta muestra de colocaciones refleja ya un medio terniano para darle sabor a viejo a su discurso, y lo hace a través del recurso a perífrasis, enumeraciones retóricas y a adjetivos epítetos, buscando también la variación formal y la originalidad; no en vano el circunloquio Ciudad del Oso y el Madroño está ausente, aunque aparece en una sola ocasión una variante, precisamente con la palabra Villa, lo cual es relativamente inusual (31 800 casos encontrados de Ciudad del Oso y el Madroño con el buscador Google, el 6 de febrero de 2015, frente a solo 2 580 casos de villa del Oso y el Madroño). La perífrasis Villa y Corte es la más frecuente en Tierno, no obstante se usaba por lo menos desde 1575, como refleja CORDE55 (60 casos56 en 47 documentos, a los que se añaden 3 casos de villa y Corte y 68 casos de villa y corte en 56 documentos):

59(A47) Villa y Corte

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60(A48) villa y corte

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61El recurso al epíteto coronada en 5 ocasiones no solo refleja cierta búsqueda de variación formal y un buen conocimiento de los textos antiguos, puesto que también están documentadas esas mismas colocaciones en CORDE, aunque escrito en mayúsculas solo sea con diez ejemplos de Coronada Villa en todo el corpus, y dada la ausencia de tal colocación en Admyte podemos suponer que dicha colocación no aparecería hasta el Siglo de Oro, valgan tres ejemplos:

(A49) A lo último llegó toda la Clerecia desta insigne, y Coronada Villa , objeto de inuidia a las mayores Ciudades del mundo, por su buen clima, calles, edificios, y por los Illustres hijos que en armas y letras ha producido57.

(A50) Acabadas las Cortes le mandaron que diesse sus memoriales, y este Cauallero, como tan generoso, dixo, que para si no pedía cosa alguna, pero para su patria solo pedía pudiesse poner una Corona Real en sus armas. Y el Emperador visto su buen zelo, se lo concedió, y desde este tiempo se llama la Coronada Villa de Madrid58.

(A51) Recostándose sobre el horizonte de su resayo, hidalgo venido a menos, se veía morir, minúscula, gloriosa y triste, la Muy Noble Imperial y Coronada Villa de Madrigal de las Altas Torres. Para don Benito Pérez Galdós, Madrigal de las Torres y Viana, en la ribera de Navarra, eran los dos más vetustos y sepulcrales pueblos de toda España59.

62Vemos cómo antiguamente la atribución de dichos epítetos no era exclusiva de una sola villa, y los mismos epítetos que podrían aplicarse posteriormente aparecen, como en (A51) aplicados a otras villas, como la abulense Madrigal de las Altas Torres, cuna de Isabel la Católica y donde se convocaron cortes en dos ocasiones, durante el siglo xv.

63Algo más numerosos son los casos de coronada villa (50 casos en 36 documentos), aunque ninguno sea anterior a 1634:

64(A52)

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65De hecho esa colocación aparece en el título de la Historia de Madrid publicada en 1629, en el seno de una enumeración epitética digna del más puro estilo terniano:

66(A53) A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid: historia de su antiguedad, nobleza y grandeza.

67En cuanto a los otros epítetos, siempre antepuestos, todos con connotaciones positivas (antigua, noble, honrada, ilustre), nos hacen pensar en cierto chauvinismo madrileño, que forma parte del cliché de los madrileños en el resto de España, considerados como gente presumida y orgullosa de su ciudad… De ahí el dicho De Madrid al cielo…, “chulería” madrileña pero disfrazada en Tierno con colocaciones exquisitas por ser raras o poco frecuentes, tratándose en realidad de proposopeyas. Señalemos que es la sintaxis en estos casos, y no el vocabulario en sí, lo que le da un toque más exquisito o estético que anticuado a estas expresiones ternianas. Precisamente es la anteposición del adjetivo epíteto, adoptada por Tierno, lo que le da un valor laudativo, intensificándose la relación entre el significado del adjetivo y la ciudad, y por consiguiente sus habitantes. Maestro del idioma, Tierno se permite incluso recurrir a la coordinación de dos adjetivos redundantes, lo que pasa desapercibido por lo elegante de la expresión (Real y Coronada Villa), que a pesar de no estar repertoriada en CORDE, también se encuentra en textos del Siglo de Oro. La mayor parte de esos adjetivos tienen una función explicativa e intensificadora, por su posición. Solo en el caso de una Villa tan populosa y concurrida los adjetivos van pospuestos y adquieren por ello un valor especificativo. No obstante, se sigue marcando la intensificación esta vez por vías morfosintácticas a través del adverbio tan.

68Ya hemos hecho referencia al arcaísmo antiquísima, del que CORDE nos ofrece 292 casos en 169 documentos, en masculino singular (y 20 sin tilde), y 351 casos en 192 documentos, en femenino singular (y 21 sin tilde), además de 148 casos en 95 documentos en masculino plural (y 7 sin tilde) y de 131 casos en 91 documentos en femenino plural (y 4 sin tilde):

69(A54a) antiquísimo

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70(A54b) antiquísima

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71(A54c) antiquísimos

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72(A54d) antiquísimas

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73Los únicos casos en Admyte son los siguientes: 1 antiquísimo en Fernán Mejía, Nobiliario vero, 1492; 2 antiquísima, respectivamente en la edición del Lazarillo de Tormes de Burgos, 1554, y en el Invencionario de Alfonso de Toledo, 1453 a quo - 1467 ad quem; a los que se añaden 4 casos con la grafía antiquissima, incluyendo la edición de Amberes del Lazarillo, 1554, 1 caso con antiquissimas, 3 con antiquissimo y 4 antiquissimos. CORDE nos presenta muchos más casos (188 frente a los 15 de Admyte):

(A55)
antiquissima, 35 casos en 20 documentos.
antiquíssima, 49 casos en 30 documentos.
antiquissimas, 2 casos en 2 documentos.
antiquíssimas, 11 casos en 10 documentos.
antiquissimo, 13 casos en 10 documentos.
antiquíssimo, 64 casos en 38 documentos.
antiquissimos, 14 casos en 11 documentos.

74Se trata de un cultismo antiquísimo, aunque su uso se daría más a partir del Renacimiento. Lo que más interesa aquí es que, si nos atenemos a la morfología léxica, no se trata ni mucho menos de una forma aislada de superlativos sintéticos en el corpus de Tierno, que cuenta con 33 casos de dichos superlativos, siendo en general formas que son usadas en español general, a excepción de bonísimas y meritísimos, o que por lo menos forman parte de la competencia lingüística pasiva de muchos hablantes:

75(A56)

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76No obstante el único caso de bonissimos en Admyte proviene de un texto de Góngora60:

(A57)
Con vn Angel no son buenos?
Bonissimos; pues que aguardo?

77En cuanto al superlativo meritísimo no se encuentra ni una sola forma en Admyte, tampoco poquísimo, etc. Solo once de los veintiséis superlativos ternianos presentan formas en dicho corpus:

78(A58)

Casos

Palabra

Casos

Palabra

Casos

Palabra

22

altísimo/a(s)61

0

escasísima

0

habilísimos

15

antiquísimo/a(s)

0

esencialísima

0

larguísima

6

bellísimo62

0

especialísima

0

meritísimos

1

Boníssimos

12

excelentísimo/a(s)63

15

nobilísimo/a(s)64

0

Capacísima

3

ferocísimo/a(s)65

0

particularísimo

0

Ciertísimo

0

firmísima

0

poquísimas

1

concurridísima

0

frecuentadísimo

2

principalíssima

3

discretísimo(s)66

29

grandísimo/a(s)67

0

señaladísimo

21

dulcísima/o(s)68

0

gratísimo

79Ahora bien, en CORDE sí que aparecen nada menos que 146 formas de meritísimo y sus variantes, por ejemplo:

(A59)
meritisimo, 16 casos en 4 documentos.
meritissimo, 12 casos en 10 documentos.
meritíssimo, 12 casos en 8 documentos.
meritísimo, 62 casos en 41 documentos.
meritísimos, 15 casos en 14 documentos.
meritíssimos, 2 casos en 2 documentos.
meritissima, 4 casos en 4 documentos.
meritísima, 20 casos en 17 documentos.
meritísimas, 3 casos en 3 documentos.

80Al margen del preciosismo formal de algún que otro superlativo terniano, se trata de formas no tan antiguas como se pudiera pensar, y que gozan de gran auge en español contemporáneo; el uso de dichos superlativos se desarrolló a partir del Siglo de Oro, pero en algunos casos se han hecho reajustes y descartado formas como bonísimo a favor de otras analógicas más económicas morfosemánticamente, aunque no sea así fonéticamente. El caso es que Tierno las utiliza para hacer su mensaje denso y ligero, sin que falten notas de humor, como en este ejemplo del pregón ya citado en (A37):

(A60) Pero advierte también, con amargura, el Alcalde de esta antigua y noble Villa, que con harta frecuencia acaece que en los festejos públicos que con ocasión del Carnaval se ofrecen, no faltan quienes con más osadía que vergüenza, se dan a roces, tientos, tocamientos y sobos a los que suelen ayudar con visajes, muecas, meneos y aspavientos que van más allá de lo que es lícito y tolerable, particularmente cuando con el desenfado propio del mucho atrevimiento hacen burla de meritísimos hombres públicos, contrahaciendo su imagen, a la que maltratan con vejigas y otros ridículos instrumentos, con daño grave para el respeto y decoro de quienes ostentan públicas dignidades69.

81Quedan por tratar diversos aspectos morfológicos, morfosintácticos y léxico-semánticos que podremos abordar en investigaciones posteriores, como el uso de los relativos o de formas verbales con enclisis arcaizante (entre ellos, el inesperado cuya de A18 supra, y que no se corresponde ni con el uso moderno, ni con el valor de genitivo o dativo descrito por Dupont70, aunque este autor sí que trate de la enclisis con formas personales distintas del imperativo71, v. Adviértese en A62, infra), y los relativamente numerosos hápax que constituyen palabras opacas pero no menos atrayentes que los recursos estudiados ya.

82Hemos visto aquí algunos de los recursos de que se sirve el Alcalde Presidente para recrear una lengua aparentemente arcaica, sin dejar de tratar de asuntos cotidianos al alcance de un público masivo. No cabe duda que el móvil de todo ello era un acendrado amor al idioma, como bien colectivo, y una búsqueda continua del casticismo lingüístico. Por ello, como ya señalaba Lázaro Carreter en su prólogo a los primeros bandos publicados por el Ayuntamiento72, Tierno Galván emitía a veces agudos juicios epilingüísticos sobre neologismos, unas veces criticados como “idiomicidas” (peatonal) otras alabados como fruto necesario de la evolución lingüística y socioeconómica (turista), como vemos en estos dos ejemplos:

(A61) Adviértese también por el presente Bando que algunas de las calles y plazas de la parte más antigua de Madrid, que llaman de los Austrias, se están convirtiendo en plazas y calles de solo andar, que en tiempos de incuria y atrevimiento dieron en llamar peatonales, para que sin perjuicio de hacer más fácil el tránsito de quienes por ellas discurren, los vecinos huelguen y en honesta ociosidad disfruten de tertulias, corros y mentideros, a los que tan aficionados son los moradores de esta Villa.

(A62) El mucho amor a nuestra lengua no nos debe llevar a aborrecer las novedades que con el tiempo se introdujeron en ella para designar con justeza cosas y comportamientos que no gozaban anteriormente de vocablo singular y adecuado. Así ha ocurrido con los que viajan por curiosidad y placer, que llámanse ahora turistas, sin que la consulta de muchas, copiosas y autorizadas fuentes del castizo decir nos haya permitido encontrar palabra en nuestro natural castellano que signifique propia y ajustadamente lo que el nuevo vocablo expresa73.

83No hay que olvidar tampoco el contenido de ese continente lingüístico, tan cuidado por su exquisito pregonero, y que permite leer entre líneas la ruptura entre el futuro próximo y presente, en democracia y convivencia, y el pasado reciente bajo una dictadura exclusiva y excluyente, surgida de una guerra civil.

84El viejo profesor y queridísimo alcalde ilustrado consideraba que el gobernante debe permitir el acceso a la cultura y al civismo a la mayor parte; para ello, en sus pregones, el alcalde se sirve de una lengua atractiva y atrayente que ha de caracterizarse y que merece ser estudiada pormenorizadamente, aunque no adoptara la misma postura arcaizante de los magueristas ilustrados, que pecaban por exceso al proponer una lengua completamente ajena al hablar de sus contemporáneos, acusados de “chochear con ancianas frases”74. Tierno se servía de recursos formales transgresivos, no solo a nivel diacrónico (el sabor a viejo del léxico y de la morfosintaxis a veces escogidos en sus discursos), sino también diafásico, adoptando con toda naturalidad el hablar de sus conciudadanos más jóvenes cuando fuese necesario. El prologuista y exégeta de Tierno Galván, don Fernando Lázaro Carreter era académico, como también lo fue Camilo José Cela, que a veces podía dejar traslucir bajo su pluma rasgos arcaizantes del mismo corte que los ternianos75. No obstante, es evidente que don Enrique no solo fue el presidente de la III República in pectore, según la imagen encontrada por Vázquez Montalbán76, sino también un académico77 y un ilustrado de facto: sin tener nada de despótico, era antiguo, pero no anticuado, y al mismo tiempo moderno y siempre dispuesto a integrar las expresiones de esa plebe marisabidilla de cualquier época, a la que supervaloraba en su justa medida: todo para el pueblo pero con el pueblo, paz, cultura y convivencia hubieran sido expresiones dignas de la vida, hechos y dichos de don Enrique… ¡Gracias por sus Bandos!

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Notes

1 Raúl Morodo, Atando cabos: memorias de un conspirador moderado, Madrid, Taurus, 2001, p. 113.

2 Juan Pedro Esteve, El Madrid de Tierno Galván: 25 años sin el viejo profesor, Madrid, La Librería, 2011, p. 21 ; p. 19.

3 M. Vázquez Montalbán, Crónica sentimental de la transición, Barcelona, Debolsillo, 2005, p. 173-175.

4 Juan Pedro Esteve, El Madrid de Tierno Galván..., p. 19: “Un soriano de Chamberí”.

5 Raúl Morodo, Atando cabos, p. 119.

6 Ibíd., p. 111.

7 https://movimientoporespanha.wordpress.com/presentacion/ (consultado el 24 de enero de 2015).

8 http://www.rtve.es/alacarta/videos/fue-noticia-en-el-archivo-de-rtve/desfile-victoria-del-1-abril-1939/455668/ (consultado el 12 de enero de 2015).

9 Apelación con que aparece Sidi Ahmed Ben Hach Abd el Krim Ganmia, en el ABC del 18 de mayo de 1939.

10 Emilio Gil, “La gráfica de los XXV años de paz”, consultado el 24 de enero de 2015. Véase la imagen de la valla referida: http://pionerosgraficos.com/wp-content/uploads/2014/07/01_valla.jpg

11 Rosa Montero, “La matanza de Atocha”, , consultado el 10 de enero de 2015:

12 Manuel Vázquez Montalbán, Crónica sentimental..., p. 131.

13 V. enlace de la nota 11 supra.

14 Enrique Tierno Galván, Cabos sueltos, Barcelona, Bruguera, 1983, p. 716.

15 Raúl Morodo, Atando cabos, p. 119.

16 Juan Pedro Esteve, El Madrid de Tierno Galván, p. 142 (22-07-1981). V. DRAE 2001, § paz: “6. f. Virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y las pasiones”.

17 Juan Pedro Esteve, El Madrid..., p. 143 (1-12-1981). V. (A13) supra

18 Juan Pedro Esteve, El Madrid..., p. 143, n. 125: “Tierno, siempre haciendo gala de su vena lingüística, reivindicaba el uso de la palabra “intentona” frente al de ‘golpe de estado’, por considerar esta última un mero calco de la expresión francesa coup d’état”.

19 Juan Pedro Esteve, El Madrid..., p. 139 (26-2-1981). V. DRAE 2001: “2. f. Pública tranquilidad y quietud de los Estados, en contraposición a la guerra o a la turbulencia”.

20 Enrique Tierno Galván, Bandos del Alcalde Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Madrid, Madrid, Ayuntamiento de Madrid, 1983, p. 23 (9-12-1981). V. DRAE 2001, ibíd.: “4. f. Sosiego y buena correspondencia de unas personas con otras, especialmente en las familias, en contraposición a las disensiones, riñas y pleitos”.

21 Juan Pedro Esteve, El Madrid..., p. 166 (9-5-1985). V. la acepción cuarta del DRAE 2001, en la nota precedente.

22 Respectivamente 30-1-1981 y 11-6-1982, Juan Pedro Esteve, El Madrid..., p. 138 y p. 145. V. (A13) supra; también podemos precisar el sentido de paz en estos dos ejemplos, adaptando elementos de las acepciones segunda (cit. en la nota 21) y quinta (A11) del DRAE, como sigue: “Pública tranquilidad y quietud de los pueblos, en contraposición a la guerra o a la turbulencia” y “Relación de amistad y concordia entre los pueblos”.

23 Juan Pedro Esteve, El Madrid..., p. 28.

24 Raúl Morodo, Atando cabos, respectivamente p. 115 y 117.

25 Eduardo Valentí, Aurea dicta: dichos y proverbios del mundo clásico, Barcelona, Crítica, 1987, p. 6.

26 Para evitar sospechas, al sobrino del general Franco, en 1974, le fue encomendado por el príncipe Juan Carlos la misión de entrevistarse con líderes de la oposición con el fin de barajar cómo podría ser la transición.

27 Juan Pedro Esteve, El Madrid..., p. 87-88 (25-3-1983).

28 Raúl Morodo, Atando cabos, p. 115-116.

29 Asociación para la Unidad Funcional Europea, ibíd., p. 30.

30 Ibíd., p. 115-116.

31 Juan Pedro Esteve, El Madrid..., p. 42.

32 Junta democrática y Plataforma de convergencia.

33 Justino Sinova, Historia de la transición: diez años que cambiaron a España. 1973-1983, Madrid, Grupo 16, 1983-1984, I, p. 120.

34 Ibíd., II, p. 466.

35 Enrique Tierno Galván, Cabos sueltos, p. 684-692. Nótese el empleo de la asimilación regresiva arcaizante de la vibrante del infinitivo bajo los efectos de la lateral del pronombre enclícito (sostenella y no enmendalla), que según Pierre Dupont (La Langue du Siècle d’Or, Paris, PUN, 1998, p. 17) se mantendrá en el siglo xvii, sobre todo en el campo, y en la lengua poética.

36 Enrique Tierno Galván y Francisco Bobillo, PSP. Una opción socialista, Madrid, Akal, 1976, p. 97.

37 Mario Ruiz Sanz, Enrique Tierno Galván: aproximación a su vida, obra y pensamiento, Madrid, Universidad Carlos III-Dykinson, 1997, p. 190.

38 Enrique Tierno Galván, Sobre la novela picaresca y otros escritos, Madrid, Tecnos, 1974, p. 16.

39 Enrique Tierno Galván, “Introducción”, en Eduardo Valentí, Aurea dicta, p. 14.

40 Ante el triunfo de las tesis marxistas en el Congreso de mayo de su partido, González adoptó la dimisión como táctica para imponer la suya : “XXVIII Congreso del PSOE”, El País, 22 de mayo de 1979, http://elpais.com/diario/1979/05/22/espana/296172016_850215.html

41 Javier Cercas, Anatomía de un instante, Barcelona, Debolsillo, 2010, p. 216.

42 Manuel Vázquez Montalbán, Crónica sentimental..., p. 215.

43 Juan Pedro Esteve, El Madrid..., p. 133.

44 Caben excepciones, como las 14 ocasiones en que aparece la fórmula esta / la Alcaldía Presidencia (en otras cinco ocasiones el sustantivo Alcaldía aparece sin esa aposición, que no deja de ser significativa).

45 Juan Pedro Esteve, El Madrid..., p. 133.

46 http://www.rtve.es/alacarta/audios/personajes-en-el-archivo-de-rtve/pregon-tierno-galvan-carnavales-madrid-1983/990549/, consultado el 5 de febrero de 2015.

47 Como realización popular del videur /d/, la elisión de la d en la pronunciación se constata en la grabación del discurso, conservada en el reportaje “25 años sin Tierno Galván, el Viejo Profesor”, http://www.rtve.es/rtve/20110118/anos-sin-tierno-galvan-viejo-profesor/395883.shtml, consultado el 10 de febrero de 2015.

48 V. “La fiesta del estudiante y la radio: el día más largo de la música”, El País, 29 de enero de 1984, http://elpais.com/diario/1984/01/29/radiotv/444178805_850215.html

49 Fragmento transcrito del vídeo https://www.youtube.com/watch?v=n_PCVuT80Mw, consultado el 10 de febrero de 2015.

50 Nos serviremos en general, como hasta ahora, de una edición más reciente de dichos bandos, la publicada en Juan Pedro Esteve, El Madrid..., “Bandos, prólogos y otros textos”, p. 133-169.

51 Siguiendo a Charles Muller, tomamos ”la palabra, como unidad de análisis, entendida como ‘grupo de letras separado de los grupos vecinos por un blanco o un signo de puntuación’” (cit. por María Teresa Cabré, “La lexicometría como método de localización de rasgos ideológicos”, Revista española de lingüística, 8-2, 1978, p. 341).

52 “Prólogo” a Enrique Tierno Galván, Bandos del Alcalde, Madrid, Tecnos, 1986, p. 3.

53 Bernard Pottier, Présentation de la linguistique (Fondements d’une théorie), Paris, Klincksieck, 1967, p. 11-16.

54 Real Academia Española: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. http://www.rae.es (consulta del 6 de febrero de 2015).

55 Lo cual es lógico, pues la perífrasis sería solo posible desde 1561, fecha de instalación de la capital en Madrid por Felipe II.

56 Uno de cuyos casos se presenta bajo la forma “Villa e Corte”.

57 Juan Antonio de la Peña, Discurso de la jornada que hizo a los reinos de España don Francisco Barberino, 1626; referencia de CORDE: España, tema 19. Cartas y relaciones, ed. de José Simón Díaz, Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1982.

58 Rodrigo Méndez Silva, Diálogo compendioso de la antigüedad y cosas memorables de la noble y coronada villa de Madrid, 1637; referencia de CORDE: España, tema 19. Cartas y relaciones, cit.

59 Camilo José Cela, Judíos, moros y cristianos, 1956; referencia de CORDE: España, tema 16. Turismo y viajes, Barcelona, Destino, 1989.

60 Admyte II: Luis de Góngora y Argote, Obras, Madrid, ms. Antonio Chacón, BN Res. 45-46 (Letra del s.  xvii, 1561-1627).

61 1 altísimas, 6 altísima, 15 altísimo.

62 2 bellíssimo, y en Góngora: 1 bellísima, 2 bellíssima, 1 bellíssimos.

63 1 excelentísima, 3 excelentíssima, 1 excelentíssimas, 7 excelentíssimo.

64 1 nobilísimas, 1 nobilísimo, 10 nobilíssim a, 3 nobilíssimo.

65 1 ferocíssima, 1 ferocíssimo, 1 ferocíssimos.

66 1 discretissimo 2 discretíssimos, en Estefano de Sevilla.

67 12 grandísima, 8 grandísimo, 2 grandísimas, 7 grandísimos.

68 4 dulcíssima, 1 dulcíssimas, 14 dulcíssimo, 2 dulcíssimos.

69 Juan Pedro Esteve, El Madrid..., p. 153 (9-2-1984).

70 Pierre Dupont, La langue..., p. 20 : ¿Cúyo es este palacio? / El tal león cuya debe de ser la tal uña es mayor que una moneda.

71 Ibíd., p. 17-18.

72 Fernando Lázaro Carreter, “Prólogo” a Enrique Tierno Galván, Bandos del Alcalde, 1986, p. 3.

73 Respectivamente 16-11-1982 y 3-2-1982 (Juan Pedro Esteve, El Madrid..., p. 151 y p. 144-145).

74 V. n. 52 supra.

75 V. (A51) supra.

76 Manuel Vázquez Montalbán, Crónica sentimental..., p. 199.

77 Como también sugiere Vázquez Montalbán en (A3) supra.

Pour citer ce document

José Vicente Lozano, « La lengua de siempre y de todos en los pregones de Tierno Galván » dans « Madrid, traces et tracés (1950-2000) », « Travaux et documents hispaniques », n° 6, 2015 Licence Creative Commons
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Quelques mots à propos de :  José Vicente Lozano

Normandie Univ, UNIROUEN, ERIAC, 76000 Rouen, France
José Antonio Vicente Lozano est professeur de linguistique hispanique à l’Université de Rouen et membre du laboratoire ERIAC. Après des recherches en morphosyntaxe, il s’est orienté vers la phonologie contrastive dans le cadre de la diasystématique (L’approche diasystématique en phonologie espagnole et française, Rouen, Presses des Universités de Rouen et du Havre, 2006). Ses recherches actuelles s’appliquent à des corpus variés du diasystème espagnol, intègrent également la lexicologie et la traductologie, et portent tant sur la diachronie que sur la synchronie de registres spécifiques, tels que les dessins animés, les séries télévisées et la langue poétique.